Seguro que habéis visto algún desfile de moda, es posible que no en vivo y en directo, pero sí en la televisión u otro sitio.

Las fotografías que os dejo son de la XXV Mostra de Encaje de Camariñas 2015 donde presenté mi colección de sombrerería creativa.

En un desfile todo es majestuoso, preparado al detalle, no puede fallar nada, cada acción está preparada al milímetro: las luces, la música, el decorado, el color de los elementos decorativos, … todo.

Desde el público tenemos la perspectiva del resultado final de un trabajo que respalda muchísima gente, no solo los diseñadores con sus creaciones, eso es parte del espectáculo final. Pero para que ese espectáculo resulte como está previsto, antes han tenido que trabajar muchos gremios cuyo esfuerzo suele pasar inadvertido: montadores, electricistas, carpinteros, soldadores, técnicos de sonido e iluminación, peluqueros, maquilladores, costureras, personal de limpieza, personal de apoyo, regidores, decoradores, creativos, publicistas, fotógrafos … seguro que me dejo a más de uno en el tintero. Es un trabajo en equipo y han de estar todos muy bien compenetrados.

Una vez que todos estos profesionales han terminado su trabajo, comienza el verdadero espectáculo: el desfile.

¿Os habéis preguntado alguna vez qué ocurre en el backstage mientras el público permanece en sus asientos esperando ver el resultado final? Estoy convencida de que sí.

Si nos colamos en el backstage el ambiente es muy distinto: un montón de gente trabajando a toda prisa, dando los últimos retoques, arreglando pelos que se han descolocado al ponerse el modelito de marras, el último repaso con el carmín, zapatos que aún están abrochándose y las primeras modelos preparadas para salir a escena.

Mientras unos ayudan a las modelos a vestirse, otros avisan a las/los que han de salir ya y a partir de ahí es como un bucle: cuando el segundo grupo de modelos sale el primero ya está cambiándose.

A pesar de este caos todo ha de estar perfectamente ordenado para que cada uno sepa en cada momento qué ha de ponerse y como combinarlo. Y ¿Cómo se consigue eso? Pues muy sencillo, cada modelo tiene su propia percha con todo lo que ha de ponerse colgado por estricto orden de salida.

Una lista de apoyo colgada en la pared hace las veces de recordatorio del orden de salida de las colecciones y el nombre de las / los modelos que los lucirán.

Un ordenador conectado en todo momento con el puesto de mando de los técnicos de sonido permite ver el desfile desde el interior para que la sincronización sea total y absolutamente perfecta.

Como veis todo está bajo control y el aplauso del público demuestra que todo ha salido como estaba previsto. Si esto no fuera así os puedo asegurar que el resultado puede llegar a ser una pesadilla: tocados que salen por equivocación en la colección de otro, música que empieza a tiempo pero las modelos no salen a desfilar lo que supone un desfase, modelos que salen desordenadas o perdidas, … en fin hay para todos los gustos.

¿os lo imaginábais así?

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